miércoles, 2 de mayo de 2012

“Los sexenios de la crisis (1970-1982)”


México estuvo gobernado, entre 1970 y 1982 por los presidentes priistas Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y José López Portillo (1976-1982), que se han denominado como los últimos presidentes populistas (1). 
Su importancia reside en que fue entonces cuando se desarrollaron, simultáneamente dos crisis: una política y otra económica. Ese doble proceso obligó a los puestos dominantes a aceptar las medidas de política económica, puestas en marcha a partir de la Segunda Guerra Mundial, se había vuelto inviable y tenía que modificarse de raíz, sustituido por otra estrategia, denominada “Desarrollo Compartido”.
     Entre los puntos que trataba el Desarrollo Compartido eran:
a) Buscar que creciera la economía, pero con una mejor distribución del ingreso.
b) Reforzar las finanzas públicas y por lo tanto al sector paraestatal (2).
c) Reorganizar los intercambios internacionales y reducir la deuda externa.
d) Racionalizar el crecimiento industrial.
     Tras estos planteamientos estaba la intención de que el Estado retomara la iniciativa y que la política económica fuera un instrumento de cambio.
     Más la realidad se impuso sobre los planes de Echeverría y sus cerebros económicos pues,  los excesos cometidos en el gasto público, la corrupción y la ineficiencia, así como la influencia de la crisis internacional contribuyeron al fracaso del Desarrollo Compartido.


Caricatura de Luis Echeverría y su fracaso con el
llamado "Desarrollo Compartido" 


     Durante el gobierno de Echeverría hubo un colapso de economía en el país hacía finales de 1975; ya que se dio una fuga de 2199 millones de dólares de la inversión extranjera. Pero cuando en 1976 estalló la crisis económica, el gobierno de Washington apoyo la negociación entre México y los organismos internacionales para evitar una posible quiebra de la economía mexicana.
     Para enfrentar la situación económica, Echeverría, de acuerdo con su sucesor José López Portillo, negociaron con el Fondo Monetario Internacional (F.M.I.) un convenio llamado cínicamente “Carta de Intencion” que significo el sometimiento de la política económica nacional al esquema diseñado por dicha organización internacional a cambio de créditos para superar la crisis.
     Los puntos principales de esa “carta” establecían puntos para el siguiente gobierno como:
                      -Restricción a los aumentos salariales.
                      -Austeridad en el gasto público.
                      -Aumento en las tarifas de los servicios públicos.
                      -Disminución del Déficit Fiscal.
                      -Restricciones al endeudamiento externo.
     Estas medidas, significaron una camisa de fuerza para José López Portillo, e implicaban una mayor dependencia respecto al extranjero y la disminución de posibilidades del pueblo mexicano para mejorar su situación económica. También no cabía la menor duda de que el sueño del “Milagro Mexicano” había muerto.
     En tanto a los aspectos políticos cuando Luis Echeverría se enfrentaba en una situación con las siguientes características:
     Como consecuencia de la represión de 1968 había una cantidad importante de desaparecidos y presos políticos. La credibilidad de la llamada “Ideología de la Revolución Mexicana”, había sufrido un duro golpe, aunque se había venido desgastando desde los movimientos de trabajadores en 1958.
     El proyecto de Echeverría estuvo determinado por esa situación. Comprendía un esfuerzo por volver a legitimar al partido gobernante subrayando la justicia redistributiva en lo social y lo económico y dando espacio a la izquierda para reactivar la herencia populista de Lázaro Cárdenas.
     También en la primera mitad de su gobierno se crearon instituciones con el INFONAVIT y el FONACOT que son para otorgar créditos para la construcción de viviendas y adquisición de muebles  de los trabajadores.
     Entre los movimientos más importantes, ya sea por la cantidad de trabajadores involucrados o por su economía nacional tenemos las de los ferrocarrileros, electricistas, telefonistas, automotrices y metalúrgicos. Durante el gobierno de Echeverría data el “Sindicalismo Universitario”.
     Durante su gobierno las luchas campesinas volvieron a recobrar una mayor importancia. La crisis agraria fue una de las causas de las crisis económicas en que cayó el país.
     La situación del país durante el inicio del régimen de José López Portillo recibe el país con varios problemas: crisis económica, enfrentamientos con los campesinos, un campo devastado, movimientos sindicales independientes, una clase trabajadora castigada por la crisis y la inflación.
     El nuevo gobierno buscaba equilibrar las finanzas públicas, estabilizar la economía y combatir la inflación. Su proyecto político comenzó con un discurso político moderado y notorias medidas de austeridad y pretendía:
         -Preservar la institución presidencial como estructura ordenada de cambio.
         -Delinear nuevas políticas económicas, recuperar la confianza y reafirmar los valores de México.
         -Organizar a partir y a pesar de la crisis.
         -Promover la alianza popular, nacional y democrática para la producción.
         -Adecuar la política monetaria, la crediticia, la de las utilidades, precios y salarios, la del endeudamiento externo e interno; la cambiaria la de inversión y la del gasto público.
         -Acudir al financiamiento externo en la medida que se requieran los bienes de capital importados.
     López Portillo prometió a los empresarios la “Alianza para la producción” en donde el país entero se dedicaría a la productividad, la buena organización y la austeridad fiscal, sin olvidar las restricciones salariales, todo en nombre del servicio a la “Economía Nacional”. Por tal motivo el presidente comenzó con la aplicación de la estabilización económica impuesta por el F.M.I. a nuestro país para pagar las deudas externas; durante el primer sexenio los precios de los productos crecieron 41.2% absorbiendo el impacto de la devaluación del peso y el aumento salarial.
     Las cosas cambiaron radicalmente, gracias al descubrimiento de ricos yacimientos petroleros en el país en la segunda mitad de la década de 1970, donde la producción aumento más del doble en su producción y aumento su precio, esto hizo que México se hiciera un poco más independiente en el aspecto económico. Y justamente cuando en el mercado mundial ascendieron de manera espectacular  los precios de los hidrocarburos. “Se iniciaba entonces el espejismo de la riqueza del petróleo”.
       En 1978 México pareció entrar en una inesperada época de abundancia de recursos financieros, pues gracias al petróleo el gobierno contrató grandes préstamos con el exterior. El gasto público aumento, con lo cual la inversión del estado aumento también; se reafirmó la antigua política económica y se retomó el activismo de manera internacional. Pero desafortunadamente el cambio repentino en los mercados petroleros hizo descender el precio de los hidrocarburos y aumentar las tasas de interés. Las consecuencias fueron pésimas, pues al final de esta política equivocada e irresponsable, el déficit alcanzó el 15% del P.I.B. Entre  1977 y 1978 el crecimiento se incremento en una tasa promedio de 35% para llegar en 1980 a 16,900 millones de dólares. Pero en 1981, debido básicamente a la fuga de capitales y la política económica expansionista, el gobierno se vio obligado a aumentar el saldo de la deuda en 19,418 millones, es decir, en un 56% en más de un año.
  


Informe del Presidente José López Portillo, el primero de Septiembre de 1982
donde anuncio la nacionalización de la banca mexicana. 

Para 1982 cuando Miguel de la Madrid llega a la presidencia; la crisis económica del pasado reapareció pero agudizada. En un intento por echar la responsabilidad de lo sucedido al sistema bancario, el presidente decreto su nacionalización bancaria el primero de Septiembre de 1982, aunque en realidad lo que sucedió fue que los bancos privados son los que proporcionan la fuga de capital hacia el extranjero y por ende la elevación del tipo de cambio, principalmente en moneda nacional (peso) con el dólar.
  Durante el inicio del régimen de Miguel de la Madrid, la situación del país era compleja, por una parte, se encontraba la problemática económica, que dificultaba el desarrollo de las fuerzas productivas y, por otra, también se presentó una crisis política y social, porque una proporción de la opinión pública se hallaba en franca oposición al partido oficial, por lo que se presento la necesidad urgente de establecer una nueva estrategia gubernamental. Como la disminución del papel económico del Estado, privatización y desmantelamiento de la economía protegida para estimular el comercio y la inversión externa.

Con Miguel de la Madrid Hurtado
se da un cambio radical revolucionario llamado "Modelo Neoliberal"

   
  Miguel de la Madrid propuso a la nación como lema de su administración la “Renovación Moral”; por primera vez la ética sería tomada como proyecto de gobierno.
     Desde la perspectiva, la salida efectiva de la crisis requería un cambio radical revolucionario: la adopción de un nuevo modelo económico; había uno disponible, y era justamente ese que ya se había adoptado en las economías centrales: el de economía de mercado, privatización y globalización, también llamado “Modelo Neoliberal”.
     El nuevo modelo se montó sobre las tendencias internacionales de la globalización del mercado y el desmantelamiento del llamado “Estado Benefactor”. De esta manera se cerró un capítulo de la historia mexicana que había buscado asentar el desarrollo económico y la independencia política en la creación de una industria nacional basada en el mercado interno y apoyada por un gasto e inversión pública sustantivos. Este capítulo concluyó, porque los recursos en divisas que requerían resultaron muy superiores a los que podía generar. Y concluyó en medio de una gran crisis y un descontento social que en 1988 produjeron una gran cantidad de votación para los partidos de oposición.

1.   Presidentes populistas: Luis Echeverría y José López Portillo son denominados así porque, al vincularse con prácticas autoritarias, paternalistas y clientelistas, obstaculizan el desarrollo y consolidación de los sistemas democráticos del país, además de su “tendencia política  dirigida a explotar los sentimientos de las masas para ganar el favor de éstas”.
2.   Sector paraestatal: Son aquellas instituciones que coopera con el estado sin formar parte de la administración pública.




Fuentes de consulta:
Gallo T.M.A.; Historia de México Contemporáneo II, México, Ediciones Quinto Sol; p-p: 133-159.

Flores Rangel. J.J.; Historia de México 2, México, Editorial Color S.A. de C.V.; p-p: 209-344.

Delgado de Cantu. G.M.; Historia de México 2, México, Longman de México Editores S.A. de C.V.; p-p: 377-450.

Vazquez Z.J.; Historia de México, México, Santillana; p-p:254-265.

Mc Gregor Garafe. J.; Historia de México, México, Mc Graw Hill; p-p: 222-226.

http://www.azc.uam.mx/publicaciones/gestion/num5/doc01.htm ; Consultada el 24 de Noviembre de 2011 a las 17:30 hrs. 










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